Mejor hecho, que perfecto.
Reflexión personal
2/21/20261 min read
Mejor hecho, que perfecto
Mejor hecho que perfecto, o seo creo yo.
Cuando comencé este proyecto, hace ya algunos meses, no paraba de tirar bocetos a la basura.
Después de ver tantas páginas web profesionales, me autoimponía unos estándares de calidad tan altos que, siendo realista, ni por conocimientos técnicos ni por tiempo podía alcanzar. Así que la conclusión parecía clara: hacer esta web no era posible.
Hasta que una reflexión me cambió por completo el punto de vista:
Mejor hacerlo, aunque sea imperfecto, que dejarlo pendiente.
Como consultor he comprobado que esto ocurre con frecuencia en muchas empresas. Se retrasa un paso tras otro esperando tenerlo todo pensado, repensado, validado, testeado, documentado… y así pasan los meses. Cuando por fin el proyecto se pone en marcha, a veces ya nace desfasado, con fallos inevitables o, simplemente, superado por un competidor que se atrevió antes.
También es cierto que no todos los proyectos admiten el mismo margen de error. El coste de equivocarse marca la estrategia. Hay iniciativas que requieren precisión quirúrgica desde el inicio. Pero otras —muchas más de las que creemos— nacen imperfectas, se lanzan al mundo con fallos y evolucionan gracias a la mejora continua.
No sabría decir cuál es el camino ideal en cada caso. Lo que sí he descubierto es que, muchas veces, todo empieza con un simple acto de valentía: tirarse a la piscina.
Después, ya habrá tiempo de mejorar versión a versión.
La clave está en mantener un espíritu de progreso constante, una mentalidad evolutiva y una visión clara del objetivo, aunque el camino se vaya ajustando sobre la marcha. Porque los proyectos, como el vino, mejoran con cada cosecha.
¿Tú qué opinas?
